Biografia:
Jorge Mario Pedro Vargas Llosa nace en la
ciudad de Arequipa,
un 28 de marzo de 1936, escritor peruano.
Fue el único hijo de Ernesto Vargas Maldonado y de Dora Llosa Ureta, más
conocido como Mario Vargas Llosa, desde 1993 cuenta también con la nacionalidad española.
Importante novelista y ensayista contemporáneo, sus obras han
cosechado numerosos premios, entre los que destacan el Príncipe de Asturias de las Letras 1986
y el Nobel de Literatura 2010 —este último
otorgado «por su cartografía de las estructuras del poder y sus imágenes
mordaces de la resistencia del individuo, su rebelión y su derrota, el Cervantes
(1994), el Planeta (1993), el Biblioteca Breve (1963), el Rómulo Gallegos (1967), entre otros.
Desde 2011 recibe el tratamiento protocolar de Ilustrísimo Señor al
recibir del Rey Juan Carlos I el título de marqués de
Vargas Llosa
“El relato de
Los cachorros no es un pecado de juventud, sino algo que escribí de adulto, en
1965, en París, Me rondaba en la cabeza desde que leí, en un diario, que un
perro había emasculado a un recién nacido, en un pueblecito de los Andes. Desde
entonces, soñaba con un relato sobre esta curiosa herida que, el tiempo iría
abriendo en vez de cerrar. Una cosa que he aprendido, escribiendo, es que en
este quehacer nunca nada está del todo claro; la verdad es mentira y la mentira
es verdad y nadie sabe para quien trabaja. Lo seguro es que la literatura no
resuelve problemas – más bien los crea -
y que en vez de felices hace a las gentes más aptas para la infelicidad,
Así y todo, ella es mi manera de vivir y
no la cambiaría por otra”.
Son palabras textuales de Mario Vargas Llosa que
plasma en esta obra.
ANALISIS DE LA OBRA:
En la lectura CONCEPCIÓN Y
CONSTRUCCIÓN DEL CUERPO DE HOMBRES Y MUJERES, Sexualidad, género y poesía por
BETHSABÉ HUAMÁN ANDÍA
“A su vez, el
cuerpo, a través de cicatrices, marcas, tatuajes, mutilaciones, comprueba entre
los hombres una experiencia de vida heroica. Las marcas corporales evidencian
el lugar singular del cuerpo en su historia de vida y en un código masculino”.
En el relato de la obra Los cachorros, el niño
Cuellar, vive un trágico accidente, un perro emasculo sus genitales, quedando
en él una mutilación que lo marcó para siempre, al principio lloraba cuando sus
compañeros de clase se mofaban, al decirle “pichulita”, era como un insulto,
como marica, maricón, le costó mucho superar las bromas de todos y empezó a
crear su propio mecanismo de defensa, al escuchar la “palabrita” se enfurecía y
golpe allá, patada acá, un sopapo, un cabezazo, arremetía con todo y logró
ganarse el respeto, más aún él se acondicionó a la palabra, el con pasar del
tiempo, hasta él mismo se presentaba como Pichula Cuellar, supo enfrentar su
problema con mucho valor y no perdió su masculinidad. Se volvió más deportista,
y se consideraba un crack en el futbol.
“La relación
de los hombres con su cuerpo está establecida en una distancia de sus
necesidades y sentimientos, de la anulación de unas y el control de los otros.
Lo cual lleva a una carencia de expresiones para nombrar sus sensaciones y las
experiencias corporales”.
En la obra Cuellar, deja de ser el niño más chiquito
y el más enclenque, y pasa a ser más alto y el más fuerte, que incluso sus
amigos le decían, qué cuerpazo te echas
al diario, quiere decir que Cuellar, cuidó su cuerpo, no mostro retraimiento
ante su problema, al contrario se fortalecía en el deporte, además contaba con
el apoyo de su familia.
En la obra los problemas empiezan cuando ellos crecen
y dejan de ser niños juguetones y pasan a ser adolescentes y jóvenes, “en la juventud el enamoramiento juega un
papel tan importante como la atracción y la satisfacción genital que, en buena
medida, permite atemperarlo, al punto que de no darse puede hacer que el
primero se exagere hasta la locura”.
Es aquí que Cuellar empieza a dar cambios en su vida,
no aceptaba que sus amigos se alejarán de él por estar con sus enamoradas, les
invitaba a salir y como él siempre tenía dinero, los retenía en los bares y
tomaba más de la cuenta, hacia papelones, les gritaba, bebía en exceso que
terminaba vomitando. Sus amigos trataban de hacerle entender que, la hembrita y
los amigos eran dos cosas distintas, que no tenía porque oponerse, no había que
ser celoso.
En la lectura HACERSE HOMBRE:
Algunas reflexiones desde las masculinidades por ERNESTO VASQUEZ DEL AGUILA
“En el grupo de pares donde se consolidan los límites y fronteras de la
identidad masculina, a través de la actualización de gestos rituales de
masculinidad y sexualidad, que funcionan como modelos ritualizados, ambiguos,
arbitrarios, repetitivos y socialmente provocados, y que buscan configurar este
orden social a través del pasaje obligatorio de adolescentes y jóvenes por
ciertas pruebas que aseguren su pertenencia al grupo”.
Los amigos de Cuellar, como
Chingolo, Choto, Lalo ya tenían sus respectivas enamoradas, en cambio Cuellar
no tenía, no quería tener enamorada, y entre ellos conversaban que debían
ayudarlo, que deberían conseguirle una hembrita aunque sea feíta, y de esa
forma se le iba a quitar el complejo. Además lo comprendían porque su caso no
era para menos, le perdonaban todas sus rabietas y pataletas que él hacía.
“De esta forma, el grupo de pares es uno de los espacios más
importantes en la producción de
masculinidad, tanto en la época de niñez como adultez, Estos grupos proveen a
los hombres espacios para construir discursos y perfomances de masculinidad
consideradas adecuadas y valoradas por el grupo. Los miembros del grupo actúan
como “policías de género”, vigilando, enseñando, y penalizando gestos de masculinidad
que no corresponden a un verdadero hombre”.
Cuando ellos le insistían que
tuviera una enamorada él siempre se defendía bromeando; no porque entonces ya
no cabrían todos en el poderoso Ford y una de las enamoradas sería la
sacrificada. Pero él no quería tener enamorada y ponía cara de forajido, y les
decía que prefería tener su libertad y ser conquistador, solterito se estaba
mejor. Cuellar se volvía más huraño con las enamoradas de sus amigos, más
lacónico y esquivo.
Los chicos formaron parejas como:
Choto con Finas Salas, Mañuco con Pusy Lañas, Lalo con Chabuca Molina. La
reacción de Cuellar fue encerrarse en su casa, apenas los saludaba, empezó
hacerse el misterioso, el interesante, el torcido, el resentido, pero luego
volvió al grupo.
“Esta confirmación de la
heterosexualidad descansa en un rito de iniciación que todos los varones deben
pasar, el “debut” sexual. Este acontecimiento es un hito en la identidad de
género y en la identidad sexual de los varones pues es el certificado que
asegura la heterosexualidad del varón en el grupo, que refuerza su
masculinidad”.
En el relato nos cuenta que llego
al barrio una chica Teresita Arriarte, a Cuellar, le gusto la chica, él empezó
a cambiar de actitud, dejo de hacer locuras a vestirse mejor, arreglar su
apariencia, se volvió sociable, los amigos felices, pues le llegó su hora, se
enamoró. Habló con sus padres para que fueran a New York a visitar a los
médicos, para que solucionaran su problema con una operación el volvería a ser
normal, pues la ciencia había avanzado quizás haya un posibilidad, ya sean
Alemania o en otro país, estaba más animado, Cuellar estaba pendiente de la
chica, asistía a todas las fiestas y preguntaba por ella. Pero la chica
esperaba que Cuellar se le declarara, pero él aún no decía nada, ella empezó a
hacer preguntas porque ese apodo tan feo, pero él no le confesaba, ni su amor,
ni su problema.
Sus amigos le decían “hasta
cuando, hasta cuando” para avergonzarlo y animarlo y nada.
En la lectura
NOTAS PARA PENSAR EL EROTISMO por RAÚL DORRA
“Las fuerzas acumuladas por el deseo de la vida y el deseo de la
muerte. Se trata de una racionalidad que cabalga sobre lo irracional, de la
inteligencia convertida en obsesión”.
Este pensamiento sobre “el deseo
de la vida y el deseo de la muerte”, debió atravesar siempre en la mente de
Cuellar, pues desde que tuvo aquel fatal accidente, que logró superarlo hasta
cierta etapa de su vida, pero como los años pasan el hombre crece y necesita de
todo su potencial, para vivir plenamente, él siempre estaría marcado, por ello
que vivió intensamente alocado, borracho, y la gran frustración que no había la
posibilidad de operarse y cambiar su vida. Vivía intensamente desafiando al
mar, cuando surfeaba, cuando tomaba el volante de su inseparable Ford que hacia
rechinar las llantas a una velocidad vertiginosa, siento que el amaba la vida,
pero también deseaba la muere. Cuellar murió en un choque en las curvas de
Pasamayo.
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