viernes, 6 de junio de 2014

ANALISIS DE LA OBRA: LOS CACHORROS por MARIO VARGAS LLOSA

Biografia:
Jorge Mario Pedro Vargas Llosa  nace en la ciudad de Arequipa,  un 28 de marzo de 1936,  escritor peruano. Fue el único hijo de Ernesto Vargas Maldonado y de Dora Llosa Ureta, más conocido como Mario Vargas Llosa, desde 1993 cuenta también con la nacionalidad española.  Importante novelista y ensayista contemporáneo, sus obras han cosechado numerosos premios, entre los que destacan el Príncipe de Asturias de las Letras 1986 y el Nobel de Literatura 2010 —este último otorgado «por su cartografía de las estructuras del poder y sus imágenes mordaces de la resistencia del individuo, su rebelión y su derrota,  el Cervantes (1994), el Planeta (1993), el  Biblioteca Breve (1963), el Rómulo Gallegos (1967), entre otros. Desde 2011 recibe el tratamiento protocolar de Ilustrísimo Señor al recibir del Rey Juan Carlos I el título de marqués de Vargas Llosa
 “El relato de Los cachorros no es un pecado de juventud, sino algo que escribí de adulto, en 1965, en París, Me rondaba en la cabeza desde que leí, en un diario, que un perro había emasculado a un recién nacido, en un pueblecito de los Andes. Desde entonces, soñaba con un relato sobre esta curiosa herida que, el tiempo iría abriendo en vez de cerrar. Una cosa que he aprendido, escribiendo, es que en este quehacer nunca nada está del todo claro; la verdad es mentira y la mentira es verdad y nadie sabe para quien trabaja. Lo seguro es que la literatura no resuelve problemas – más bien los crea -  y que en vez de felices hace a las gentes más aptas para la infelicidad, Así  y todo, ella es mi manera de vivir y no la cambiaría por otra”.
Son palabras textuales de Mario Vargas Llosa que plasma en esta obra.

ANALISIS DE LA OBRA:
En la lectura CONCEPCIÓN Y CONSTRUCCIÓN DEL CUERPO DE HOMBRES Y MUJERES, Sexualidad, género y poesía por BETHSABÉ HUAMÁN ANDÍA
“A su vez, el cuerpo, a través de cicatrices, marcas, tatuajes, mutilaciones, comprueba entre los hombres una experiencia de vida heroica. Las marcas corporales evidencian el lugar singular del cuerpo en su historia de vida y en un código masculino”.
En el relato de la obra Los cachorros, el niño Cuellar, vive un trágico accidente, un perro emasculo sus genitales, quedando en él una mutilación que lo marcó para siempre, al principio lloraba cuando sus compañeros de clase se mofaban, al decirle “pichulita”, era como un insulto, como marica, maricón, le costó mucho superar las bromas de todos y empezó a crear su propio mecanismo de defensa, al escuchar la “palabrita” se enfurecía y golpe allá, patada acá, un sopapo, un cabezazo, arremetía con todo y logró ganarse el respeto, más aún él se acondicionó a la palabra, el con pasar del tiempo, hasta él mismo se presentaba como Pichula Cuellar, supo enfrentar su problema con mucho valor y no perdió su masculinidad. Se volvió más deportista, y se consideraba un crack en el futbol.

“La relación de los hombres con su cuerpo está establecida en una distancia de sus necesidades y sentimientos, de la anulación de unas y el control de los otros. Lo cual lleva a una carencia de expresiones para nombrar sus sensaciones y las experiencias corporales”.
En la obra Cuellar, deja de ser el niño más chiquito y el más enclenque, y pasa a ser más alto y el más fuerte, que incluso sus amigos le decían,  qué cuerpazo te echas al diario, quiere decir que Cuellar, cuidó su cuerpo, no mostro retraimiento ante su problema, al contrario se fortalecía en el deporte, además contaba con el apoyo de su familia.

En la obra los problemas empiezan cuando ellos crecen y dejan de ser niños juguetones y pasan a ser adolescentes y jóvenes, “en la juventud el enamoramiento juega un papel tan importante como la atracción y la satisfacción genital que, en buena medida, permite atemperarlo, al punto que de no darse puede hacer que el primero se exagere hasta la locura”.
Es aquí que Cuellar empieza a dar cambios en su vida, no aceptaba que sus amigos se alejarán de él por estar con sus enamoradas, les invitaba a salir y como él siempre tenía dinero, los retenía en los bares y tomaba más de la cuenta, hacia papelones, les gritaba, bebía en exceso que terminaba vomitando. Sus amigos trataban de hacerle entender que, la hembrita y los amigos eran dos cosas distintas, que no tenía porque oponerse, no había que ser celoso.

En la lectura HACERSE HOMBRE: Algunas reflexiones desde las masculinidades por ERNESTO VASQUEZ DEL AGUILA
“En el grupo de pares donde se consolidan los límites y fronteras de la identidad masculina, a través de la actualización de gestos rituales de masculinidad y sexualidad, que funcionan como modelos ritualizados, ambiguos, arbitrarios, repetitivos y socialmente provocados, y que buscan configurar este orden social a través del pasaje obligatorio de adolescentes y jóvenes por ciertas pruebas que aseguren su pertenencia al grupo”.
Los amigos de Cuellar, como Chingolo, Choto, Lalo ya tenían sus respectivas enamoradas, en cambio Cuellar no tenía, no quería tener enamorada, y entre ellos conversaban que debían ayudarlo, que deberían conseguirle una hembrita aunque sea feíta, y de esa forma se le iba a quitar el complejo. Además lo comprendían porque su caso no era para menos, le perdonaban todas sus rabietas y pataletas que él hacía.
“De esta forma, el grupo de pares es uno de los espacios más importantes en la producción  de masculinidad, tanto en la época de niñez como adultez, Estos grupos proveen a los hombres espacios para construir discursos y perfomances de masculinidad consideradas adecuadas y valoradas por el grupo. Los miembros del grupo actúan como “policías de género”, vigilando, enseñando, y penalizando gestos de masculinidad que no corresponden a un verdadero hombre”.
Cuando ellos le insistían que tuviera una enamorada él siempre se defendía bromeando; no porque entonces ya no cabrían todos en el poderoso Ford y una de las enamoradas sería la sacrificada. Pero él no quería tener enamorada y ponía cara de forajido, y les decía que prefería tener su libertad y ser conquistador, solterito se estaba mejor. Cuellar se volvía más huraño con las enamoradas de sus amigos, más lacónico y esquivo.
Los chicos formaron parejas como: Choto con Finas Salas, Mañuco con Pusy Lañas, Lalo con Chabuca Molina. La reacción de Cuellar fue encerrarse en su casa, apenas los saludaba, empezó hacerse el misterioso, el interesante, el torcido, el resentido, pero luego volvió al grupo.

“Esta confirmación  de la heterosexualidad descansa en un rito de iniciación que todos los varones deben pasar, el “debut” sexual. Este acontecimiento es un hito en la identidad de género y en la identidad sexual de los varones pues es el certificado que asegura la heterosexualidad del varón en el grupo, que refuerza su masculinidad”.
En el relato nos cuenta que llego al barrio una chica Teresita Arriarte, a Cuellar, le gusto la chica, él empezó a cambiar de actitud, dejo de hacer locuras a vestirse mejor, arreglar su apariencia, se volvió sociable, los amigos felices, pues le llegó su hora, se enamoró. Habló con sus padres para que fueran a New York a visitar a los médicos, para que solucionaran su problema con una operación el volvería a ser normal, pues la ciencia había avanzado quizás haya un posibilidad, ya sean Alemania o en otro país, estaba más animado, Cuellar estaba pendiente de la chica, asistía a todas las fiestas y preguntaba por ella. Pero la chica esperaba que Cuellar se le declarara, pero él aún no decía nada, ella empezó a hacer preguntas porque ese apodo tan feo, pero él no le confesaba, ni su amor, ni su problema.
Sus amigos le decían “hasta cuando, hasta cuando” para avergonzarlo y animarlo y nada.

En la lectura NOTAS PARA PENSAR EL EROTISMO por RAÚL DORRA
“Las fuerzas acumuladas por el deseo de la vida y el deseo de la muerte. Se trata de una racionalidad que cabalga sobre lo irracional, de la inteligencia convertida en obsesión”.
Este pensamiento sobre “el deseo de la vida y el deseo de la muerte”, debió atravesar siempre en la mente de Cuellar, pues desde que tuvo aquel fatal accidente, que logró superarlo hasta cierta etapa de su vida, pero como los años pasan el hombre crece y necesita de todo su potencial, para vivir plenamente, él siempre estaría marcado, por ello que vivió intensamente alocado, borracho, y la gran frustración que no había la posibilidad de operarse y cambiar su vida. Vivía intensamente desafiando al mar, cuando surfeaba, cuando tomaba el volante de su inseparable Ford que hacia rechinar las llantas a una velocidad vertiginosa, siento que el amaba la vida, pero también deseaba la muere. Cuellar murió en un choque en las curvas de Pasamayo.


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